Comenzamos una nueva ruta por un territorio desconocido para muchos de nosotros: Siberia. Seguiremos la ruta del mítico tren Transiberiano (aunque avisamos: no realizaremos la ruta en orden, ya que preferimos comenzar por las ciudades menos conocidas y, por tanto, más sorprendentes). Hoy conoceremos Ulán-Udé, situada al sur de la región y caracterizada por ser una ciudad de grandes contrastes.

Ulan Udé (Fuente: Tripadvisor)
Ulan Udé (Fuente: Tripadvisor)

Empecemos hablando de Siberia. Más allá de un territorio frío (donde se alcanzan una media de -20ºC en los meses de enero y febrero, aunque en verano puede alcanzar temperaturas muy cálidas y agradables) famoso por sus amplias llanuras sin árboles, nos encontramos ante una región con gran contraste de paisajes (desde la famosa tundra hasta paisajes dominados por grandes lagos, cañones, zonas pantanosas…).

Recomendaciones generales

 

Antes de partir, comenzaremos recordando algunos puntos importantes antes de emprender nuestro viaje a Rusia. Recordad que los ciudadanos españoles necesitamos un visado para poder entrar en el país, que se debe tramitar en la embajada Rusa o a través de empresas especializadas en gestión de visados (podéis encontrar toda la información en su página web). En caso de que reservéis un paquete turístico, lo más probable es que la empresa organizadora se encargue de gestionarlo, pero asegúrate para evitar sorpresas.

También es muy importante recordar que, aunque por lo general se trata de un país frío, en verano alcanzan temperaturas elevadas. Por ello, es recomendable usar el sistema “cebolla” y llevar varias capas para poder adaptarnos en cada momento a la temperatura, y llevar siempre paraguas o chubasquero para resguardarnos de las lluvias.

¿Tenemos ya las maletas listas y el visado en la mano? ¡Vamos allá!

Cómo llegar

 

Como ya hemos adelantado, Ulán-Udé se sitúa en el sur de Siberia, a unos 100km del Lago Baikal. La ciudad cuenta con su propio aeropuerto (Aeropuerto Internacional Baikal) y con buenas conexiones por tierra a través de las líneas ferroviarias, por lo que llegar hasta ella es relativamente sencillo, aunque será necesario realizar alguna escala si queremos llegar desde España.

 

Tradicionalmente, Ulan Udé ha sido una próspera ciudad comercial debido a su localización geográfica, entre Rusia, China y Mongolia. La Unión Soviética la mantuvo hasta 1991 como ciudad cerrada (con restricciones para viajar a ella, debido a las actividades sensibles para el gobierno que se llevaban a cabo en ella), lo que ha ayudado a conservar su esencia.

Lago Baikal (Fuente: Tripadvisor)
Lago Baikal (Fuente: Tripadvisor)

Zona Soviética

 

Nuestra visita parte desde Ploshchad Sovietov (Plaza Soviética), la principal plaza de la localidad. En ella encontramos la imagen más famosa de Ulán Udé: la estatua de la cabeza de Stalin más grande del mundo. Este impresionante monumento, de 7’7 metros de altura y 42 toneladas de peso se colocó en 1970 para conmemorar el centenario del nacimiento del revolucionario soviético y recordar a la población quién mandaba en ese territorio.

Estatua de Lenin en Ulán Udé. (Fuente: Minube)
Estatua de Lenin en Ulán Udé. (Fuente: Minube)

Frente a la plaza encontramos el Museo Geológico, con una interesante exposición de muestras minerales, fósiles y oro que harán las delicias de los amantes de esta materia. Un poco más adelante nos encontraremos con una de las principales fuentes de la ciudad, habitualmente usada para realizar espectáculos audiovisuales. Justo a su lado encontramos uno de los grandes orgullos de Ulán Udé: su teatro. En el interior, el edificio contrasta notablemente con el aspecto gris y austero de los edificios soviéticos que hemos visto hasta el momento. Paredes y butacas doradas, techos llenos de colorido (por supuesto, con la imagen de Lenin), grandes lámparas colgando sobre nosotros… En el telón también encontramos signos comunistas que nos recuerdan la historia de la ciudad sin por ello quitarle belleza al entorno. A pesar de tratarse de un edificio moderno inaugurado en 1952, su importancia reside en que es el único existente en el Este de Siberia y en la combinación de elementos clásicos y étnicos que lo hacen único.

Interior del Teatro de Ulán Udé (Fuente: Tripadvisor)
Interior del Teatro de Ulán Udé (Fuente: Tripadvisor)

Al lado del teatro, justo enmarcando la calle Lenina, encontramos un arco del triunfo también de estilo soviético reconstruido para recrear la visita del príncipe heredero Nicolás en 1891, el último zar y padre de la famosa Anastasia, cuyo trágico final todos conocemos. Prosiguiendo por esta calle llegaremos hasta el Museo de la Naturaleza de Buriatia, donde se invita al visitante a conocer en profundidad el cercano Lago Baikal, así como la rica flora y fauna de la zona y las relaciones del ser humano con la naturaleza. Desgraciadamente, los carteles explicativos en inglés son escasos, aunque tratan de paliarlo con folletos informativos.

Otros museos destacados de la ciudad son el de Historia de la Ciudad, que repasa los principales sucesos que ocurrieron en Ulán Udé y que convirtieron el originario Ostrog (una fortaleza de madera) en capital de la República Buriata, repasando las actividades comerciales y los habitantes de la ciudad que la llevaron a ser lo que es.

Si proseguimos hacia el final de la calle Lenina (en dirección al río), nos encontraremos con una la Iglesia de la Sagrada Trinidad, protegida por una blanca valla que rodea toda la manzana. Sus torres verdosas, de estilo típico ortodoxo, se alzan imponentes al cielo, contrastando con el blanco de sus paredes y mostrando la convivencia religiosa de esta ciudad.

Prosiguiendo hacia el río, justo en su ribera, encontramos numerosas casas de arquitectura buriata, viejas mansiones de comerciantes ricamente decoradas con madera y piedra tallada que contrastan con la sobriedad de los edificios soviéticos que hemos visto hasta ahora.

Desde aquí nos dirigimos a la calle Baltakhinova, repleta de centros comerciales y de ocio, perfecto para hacer una pausa y recuperar fuerzas comiendo algo. Cruzando la carretera, nos adentramos en un pequeño parque construido como Memorial de la Victoria del Ejército Soviético en la Segunda Guerra Mundial, en recuerdo de los caídos durante la contienda. Dentro del parque encontramos un tanque soviético de aquella época, así como un monumento a los caídos situado en lo alto de una escalinata.

Zona Budista

Una vez conocemos el centro de la ciudad, decidimos adentrarnos en la cultura budista muy presente en esta ciudad, buscando el contraste entre los sobrios y grises edificios soviéticos, y la decoración y colorido que caracteriza esta religión.

Para ello nos dirigimos al norte de la ciudad, en concreto hasta el Rinpoche Bagsha, situado en las afueras. Se trata de un complejo budista de estilo mongolo, con vistas panorámicas tanto de Ulán Udé como de la estepa que la rodea, del río que serpentea abriéndose hueco entre montañas. Sin duda alguna, este es uno de los sitios favoritos de los pocos turistas que se aventuran a llegar hasta esta recóndita región.

Como es habitual en este tipo de templos, el complejo está formado por diversos edificios. Lo primero que nos llama la atención son dos grandes estupas doradas que dan la bienvenida al complejo. Mirando al frente, encontramos una fachada roja con el techo dorado, todo un alarde de color que contrasta con todo lo que hemos visto hasta el momento y que acoge el edificio principal.

Rinpoche Bagsha (Fuente: Tripadvisor)
Rinpoche Bagsha (Fuente: Tripadvisor)

Dentro del monasterio encontramos la estatua de Buda más grande de toda Rusia, de 5 metros de altura, una imagen dorada que fue traída desde China para colocarla en este templo. Con un poco de suerte, encontrarás a los monjes rezando o la celebración de alguna boda, lo que aporta un mayor toque de autenticidad a este sitio. En este complejo encontraremos multitud de rincones que nos invitarán a meditar, relajándonos mirando al infinito bajo un techo de madera.

Si continuamos un poco más al norte encontraremos otro de los puntos destacados de este lugar: el Museo Etnológico de Buriata. Se trata de un museo al aire libre de 37 hectáreas, siendo el más grande de Rusia. Dentro del museo podremos conocer hallazgos de la época de los hunos, muestras de arquitectura típica de la zona… Toda la muestra se encuentra ordenada cronológicamente, para que podamos ver la evolución a lo largo de los años y comprender mejor la historia de esta recóndita zona. Además, se permite entrar dentro de los edificios para conocer cómo son por dentro y los utensilios que se utilizaban, consiguiendo un mayor conocimiento de cómo se vivía. Por otro lado, el museo también incluye un pequeño zoo donde conocer la fauna autóctona.

Otro lugar con gran encanto budista se encuentra a 23km al sur-oeste de la ciudad. Hablamos de Ivolginsk Datsan, un complejo de 3 hectáreas construido en 1945 que destaca por su gran colorido y decoración, que destaca todavía más entre la nieve en invierno. Su nombre es toda una declaración de intenciones. Traducido, significa algo así como “El Monasterio, donde la Rueda de la Enseñanza Gira, Llena de Alegría y nos Trae Felicidad”. No en vano, el Datsan consta de siete templos, una universidad budista, las habitaciones de los lamas, un museo de arte budista y un hotel. Aunque abierto a turistas, el templo no ofrece información turística de calidad que nos ayude a entender el significado de cada elemento que nos encontramos. Por ello, nuestra recomendación es leer acerca de la religión budista antes del viaje o contratar un guía que nos lo explique, ya que de otra manera nos estaremos perdiendo muchos detalles.

Uno de los principales reclamos del lugar es el cuerpo incorrupto de Dashi-Dorzho Itigilov, fallecido en 1927, que se mantiene en perfecto estado de conservación. Desgraciadamente, únicamente puede visitarse 7 días al año, durante las festividades budistas.

Si queréis saber más cosas sobre Ivolgnisk Datsan, os recomendamos ver este vídeo. Eso sí, recordad activar los subtítulos en Español.

 

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