En lugar de dirigirnos a una población, hoy viajamos hasta un monumento de tal importancia que es todo un símbolo de la historia de la antigua Prusia: El Castillo de Hohenzollern.

Situado en Hechingen, a unos 50 km al sur de Stuttgart, el castillo se alza imponente en lo alto de la montaña, rodeado de árboles y mostrando la riqueza de la familia que lo mandó construir y que todavía hoy mantiene su posesión. Aquí vivió la familia Hohenzollern, gobernadores de Prusia y Brandeburgo hasta la Primera Guerra Mundial.

Dentro del castillo podemos encontrar la corona de Guillermo I (Kaiser Wilhelm,el último emperador alemán, a quien ya conocemos por la Iglesia-Memorial que tiene dedicada en Berlín), algunos efectos personales de Federico II el Grande (rey de Prusia hasta 1786), así como una carta de George Washington agradeciendo la ayuda de la familia en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos.

El castillo que vemos actualmente es el resultado de 3 edificios construidos en este lugar. Del primero de ellos desgraciadamente no queda nada más allá que algunos registros escritos debido a un gran asedio que tuvo lugar aquí.

En 1454 tuvo lugar el inicio de la construcción del segundo castillo, mucho más robusto que el original, para permitir que la dinastía Hohenzollern tuviera un lugar donde refugiarse en tiempo de guerra. Desafortunadamente, tras la Guerra de la Sucesión Austríaca la fortaleza quedó olvidada y en ruinas, conservando únicamente la Capilla de San Miguel Arcángel.

Capilla de San Miguel (Castillo Hohenzollern, Alemania)
Capilla de San Miguel (Castillo Hohenzollern, Alemania)

En 1819, Federico Guillermo IV de Prusia subió hasta la cima de la montaña con deseo de conocer sus raíces, y decidió reconstruir el monumento con un nuevo diseño que demostrara la importancia que seguía teniendo su dinastía.

El rey mandó construir un edificio inspirado en el estilo neogótico inglés, que con el tiempo se convirtió en un icono del romanticismo alemán: una fortaleza de estilo caballeresco, con fuertes muros y torres defensivas.

Castillo de Hohenzollern (Hechingen, Alemania)
Castillo de Hohenzollern (Hechingen, Alemania)

Al llegar al castillo, lo primero que se observa son sus imponentes murallas, así como un torreón defensivo que tenemos que atravesar para entrar en la fortaleza. Merece la pena girarse y observar la impresionante panorámica que se abre ante nosotros, llena de verde y de pequeños pueblos vigilados desde antaño por el castillo.

Una vez dentro de las murallas, se abre antes nosotros el patio central. Nos parece curioso destacar que en este patio central encontramos un Biergarten donde poder refrescarnos en verano tomando una cerveza mientras disfrutamos tranquilamente de los edificios que nos rodean.

Patio Central (Castillo Hohenzollern, Alemania)
Patio Central (Castillo Hohenzollern, Alemania)

Desde aquí podemos visitar la Capilla de San Miguel Arcángel (lo única parte conservada del segundo castillo, una capilla católica medieval) y la Capilla de Cristo (una capilla protestante de estilo renacentista donde se encuentran las tumbas de Federico Guillermo y de Federico II el Grande, aunque sus restos no se encuentran aquí, así como unas preciosas vidrieras con escenas bíblicas).

Capilla de Cristo (Castillo Hohenzollern, Alemania)
Capilla de Cristo (Castillo Hohenzollern, Alemania)

También se puede acceder a las estancias privadas, aunque por desgracia muchas de ellas se encuentran cerradas para los turistas.

En la primera sala que se visita, lo primero que llama la atención es la decoración de sus paredes: un enorme árbol genealógico que enlaza los componentes de esta importante familia siglo tras siglo hasta llegar a nuestros tiempos (de hecho, el último miembro de esta familia nació ya entrado el siglo XXI).

Sala del Árbol Genealógico (Castillo Hohenzollern, Alemania)
Sala del Árbol Genealógico (Castillo Hohenzollern, Alemania)

De aquí pasamos al Salón de los Condes, pensado para acoger grandes banquetes y celebraciones. Como solía ser habitual en los palacios, se pretendía que las zonas donde recibían invitados fueran una muestra del poder que la familia tenía, por lo que esta estancia es la viva imagen de la opulencia: grandes columnas de mármol coronadas por capiteles dorados, un suelo de mármol con los colores de los Hohenzollern, una bóveda con ornamentos de oro… Todo ello en una sala de 3 naves inspirada en la Sainte Chapelle de París.

Salón de los Condes (Castillo Hohenzollern, Alemania)
Salón de los Condes (Castillo Hohenzollern, Alemania)

Continuando con la visita, llegamos hasta una de nuestras partes favoritas: la biblioteca. Se trata de diversas galerías encadenas que conectan los salones de representación (la zona donde se recibían las visitas) y las habitaciones privadas. En las paredes de la biblioteca podemos disfrutar de ocho pinturas que representan los dos castillos anteriores, basándose tanto en leyendas como en episodios históricos reales.

Una vez en las estancias privadas encontramos el Salón Azul, el aposento de la Reina. Esta estancia toma su nombre del color de gran parte del mobiliario, tapizado en color azul. No perdáis detalle del trabajo de artesonado del techo, recubierto con una capa dorada, así como del friso que lo rodea, donde están representadas las esposas de los príncipes electores de Brandeburgo.

Salón Azul (Castillo Hohenzollern, Alemania)
Salón Azul (Castillo Hohenzollern, Alemania)
Salón Azul (Castillo Hohenzollern, Alemania)
Salón Azul (Castillo Hohenzollern, Alemania)

En la planta inferior encontramos una de las salas más esperadas, la cámara del tesoro. Localizada en las antiguas cocinas, hoy en día alberga una exposición con los objetos más preciados de la familia: armas de la edad media (entre ellas una espada de 1’80 metros), objetos artísticos… Aunque sin duda alguna, el objeto más destacado es la corona de los Hohenzollern, creada especialmente para la coronación de Guillermo II como Rey de Alemania.

Corona de los Hohenzollern (Castillo Hohenzollern, Alemania)
Corona de los Hohenzollern (Castillo Hohenzollern, Alemania)

Volviendo al patio central, en la parte trasera, encontramos la bajada hacia las casamatas, desde donde se puede obtener una preciosa vista panorámica de todos los terrenos que rodean el castillo (se dice que, en días claros, se puede llegar a ver hasta a 100 km a la redonda).

Si os habéis quedado con ganas de ver más imágenes del castillo, no os podéis perder las vistas de 360º que ofrece la Oficina de Turismo de Alemania, donde podréis moveros por las imágenes como si estuvierais allí mismo, para no perder detalle.

Por último, sólo nos queda recomendaros el que es considerado como el mejor lugar para hacer una preciosa foto del castillo desde lejos: El Zeller Horn. Se trata de una montaña cercana al castillo desde donde se puede ver la silueta del mismo presidiendo el paisaje en lo alto de la montaña, rodeado de campos y de vegetación.
Desde el aparcamiento hasta el mirador se debe de andar únicamente unos 20 minutos, por lo que la visita merece totalmente la pena.

Vista del Castillo Hohenzollern desde el Zeller Horn (Alemania)
Vista del Castillo Hohenzollern desde el Zeller Horn (Alemania)

En esta misma montaña se encuentra la Iglesia de Maria Zell, un pequeño edificio de muros blancos y decoración austera que, según cuenta la leyenda, fue devuelto a su lugar original por los ángeles después de que se la llevaran de allí.

Deja un comentario