Hoy visitamos la que sin duda es una de mis ciudades favoritas de Alemania. Asentada a orillas del Rin, Colonia es mundialmente conocida por su catedral gótica, la más alta del mundo. El templo, cuyas torres alcanzan los 157 metros de altura, da la bienvenida al turista que llega en tren a la ciudad, ya que se encuentra justo al lado de la Hauptbahnhof, la estación central.

Hohenzollernbrücke

Todavía subidos en el tren, pasamos por encima del Hohenzollernbrücke, el puente más famoso de Colonia. Su nombre hace referencia a los Hohenzollern, una dinastía de la que ya hablamos al recorrer su castillo. Construido a principios del Siglo XX y reconstruido tras la guerra, es uno de los puentes ferroviarios con mayor tráfico de Europa. ¡No tienes más que quedarte 5 minutos mirándolo y lo comprobarás!

Desde hace unos años, al igual que en tantas otras ciudades, es tradición que los enamorados cuelguen aquí candados con sus nombres y lancen la llave al Rin para sellar su amor. Paseando por el puente podemos ver un manto de candados que llenan de color el paseo. De hecho, el ayuntamiento ha tenido que empezar a retirar algunos de ellos para evitar que el sobrepeso hunda el puente. Nuestro consejo es que atravieses el puente hasta el barrio del Deutz. Allí podrás admirar una de las imágenes más fotografiadas de Colonia: el puente Hohenzollern a los pies de la Catedral.

También al otro lado del río se puede visitar el Köln Triangle, una torre de más de 100 metros de altura con un mirador 360 º, y los restos de la antigua Divitia, en su época fuerte romano.

Catedral de Colonia

Una vez bajamos del tren, es imposible no levantar la cabeza hasta lo alto del edificio y que nuestros pasos no nos lleven automáticamente hacia su entrada. Justo a sus pies encontraremos una réplica de las agujas de la catedral y la Oficina de Información y Turismo, donde podemos conseguir un mapa de la ciudad para empezar a recorrer sus calles.

Al lado de estas réplicas encontramos también los restos de la antigua puerta norte que los romanos construyeron aquí. Si quieres saber más acerca de todos los restos romanos de Colonia, te recomendamos que visites el enlace que te hemos dejado hablando de Divitia. ¡Ahí te contamos todo!

Pero centrémonos ahora en la catedral… El Kölner Dom (tal y como lo llaman los alemanes) se empezó a construir a mitad del siglo XIII, aunque las obras no se consideraron terminadas hasta nada más y nada menos que el año 1880. ¡Más de 600 años! Durante un tiempo fue nada más y nada menos que el edificio más alto del mundo gracias a sus 157 metros de altura, hasta que el Monumento a Washington le quitó el puesto.

Catedral de Colonia (Alemania)
Catedral de Colonia (Alemania)

Antes de entrar en el templo nos gustaría destacar que Colonia fue una de las ciudades más castigadas en la Segunda Guerra Mundial. Por ello, no encontraremos tantos monumentos antiguos como en otras ciudades. Los pocos que lograron mantenerse en pie se alzan orgullosos, mostrando la historia de la ciudad. Uno de ellos fue la Catedral, usada por las tropas aliadas como punto de referencia (y, gracias a ello, no bombardeada directamente). A pesar de ello, recibió el impacto y la onda expansiva de algunas bombas enemigas, pero logró resistir sin derrumbarse. 

Lo primero que nos llama la atención al entrar son las puertas automáticas, toda una muestra del contraste entre antigüedad y modernidad que se respira en Colonia. En su interior, nos recibe una amplia nave de techos altísimos y  numerosas vidrieras (por supuesto, muchas de las originales se perdieron durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, aunque otras sí se pudieron retirar a tiempo). Especialmente en días soleados, la luz llena el interior y crea una atmósfera todavía más única para el visitante. 

El mayor tesoro de la Catedral lo encontramos en la parte trasera del altar: el Relicario de los Reyes Magos. La catedral en su conjunto se diseñó y construyó para albergar el que se considera el relicario más grande de occidente, proveniente de Milán. Según la tradición, este sarcófago triple de madera bañado en oro y plata y ricamente decorado con unas 1000 piedras preciosas, contiene los restos mortales de sus majestades de oriente. Vale la pena acercarse a observarlo detenidamente y admirar los 74 bajorrelieves de plata dorada y las numerosas imágenes que lo decoran, entre las que destacan escenas de la vida de Cristo. Tampoco pierdas de vista el suelo, ya que está decorado con preciosos mosaicos repletos de detalle.

Mosaico de la Catedral de Colonia (Alemania)
Mosaico de la Catedral de Colonia (Alemania)

Museo Romano – Germano de Colonia

Volviendo a la realidad, a tan solo unos pasos de la catedral encontramos el Museo Romano-Germano, situado sobre los restos de una villa romana. Sin duda, este es el mejor lugar para exhibir el gran legado que los romanos dejaron en esta zona del Rin y contar toda su historia. Aunque hablamos de él con más detalle en nuestro post sobre los restos romanos de Colonia.

Ayuntamiento Histórico

Continuamos nuestro paseo en dirección al Ayuntamiento Histórico. De camino, nos cruzamos con el Prätorium, la antigua residencia del pretor romano. Se trata de un pequeño yacimiento con museo donde podrás conocer más acerca de la época romana de la ciudad y recorrer parte de la Cloaca Massima.

Pero sigamos hasta nuestra próxima parada. Colonia tiene el privilegio de acoger el ayuntamiento más antiguo de Alemania. Su preciosa fachada renacentista con balconada y la torre gótica nos llaman enseguida la atención. Vale la pena pararse a disfrutar de las esculturas de su torre, especialmente a la de Konrad Von Hochstaden. ¡Fíjate en la imagen jocosa que hay a sus pies! Desde luego, no era un hombre muy popular en la ciudad…

En su torre se sitúa un carrillón con un repertorio de hasta 24 piezas musicales que van rotando. Las 48 campanas de bronce se activan 4 veces al día (a las 09h, 12h, 15h y 18h), representando una pieza diferente en cada representación. Si no quieres perdértelo, tenlo en cuenta a la hora de organizar tu visita.

Alter Markt

Desde aquí nuestros pies nos llevan hasta el Alter Markt, una de las plazas más típicas de la ciudad. La plaza del antiguo mercado se caracteriza por sus casas de colores y por ser uno de los principales lugares de reunión. Aquí se celebran festividades tan importantes como el Carnaval de Colonia y, por supuesto, los preciosos mercadillos de navidad. Desde aquí también tenemos una muy buena vista de la torre del Ayuntamiento, por lo que es un lugar perfecto para disfrutar del carrillón del que te hablábamos.

Antiguo Ayuntamiento de Colonia visto desde el Alter Mark (Colonia, Alemania)
Antiguo Ayuntamiento de Colonia visto desde el Alter Mark (Colonia, Alemania)

Agua de Colonia

Si por algo es famosa Colonia, además de por su catedral, es por el Agua de Colonia. A pesar de que no todo el mundo lo sabe, hace muchos años hubo una disputa entre dos aguas de Colonia. Por un lado, Johann Maria Farina creó una fragancia fresca a la que llamó Agua de Colonia. Por otro lado, el mercante Wilhelm Mülhens recibió como regalo de bodas un “agua milagrosa” para uso interno y externo a la que llamó también Agua de Colonia. Debido a ello, hoy en día encontramos dos lugares famosos por este preciado producto.

Por un lado, Farina Haus (situada en el número 21 de la calle Obenmarspforten) presenta un Museo del Perfume en el que recorren sus casi 300 años de historia. Además, en su tienda es donde se vende el Agua de Colonia 100% original, siguiendo la receta de Farina.

Por otro lado, en Glockengasse encontramos la Dufthaus 4711, llamada así durante la ocupación francesa, cuando numeraron una por una todas las casas de la ciudad. En este lugar se estableció Wilhelm Mülhens para vender su agua de Colonia unos 100 años después de que Farina la creara. Tras varias disputas por el nombre, y después de que una sentencia le prohibiera usar el nombre Farina, bautizó su colonia como 4711 en honor a la casa que ocupaba su taller.

En este mismo lugar encontramos una tienda donde todavía podemos comprar esta fragancia o productos elaborados a partir de ella. Fíjate en el tapiz que cuelga de su pared. En él se representa el momento en el que esta casa recibió su nombre durante la ocupación francesa. Presta también atención a la fuente de la que brota este perfume y a la enorme lámpara hecha con botellas de Agua de Colonia. Tampoco pierdas la oportunidad de subir al piso superior, donde podrás descubrir la historia de la casa en el Museo de la Fragancia.

Tienda Agua de Colonia 4711 (Alemania)
Tienda Agua de Colonia 4711 (Alemania)

Como curiosidad, en la fachada de esta casa encontramos un pequeño carrillón. Cada hora en punto, diversas figuras desfilan por ella rememorando escenas de la ocupación francesa.

Fischmarkt

Giramos nuestro rumbo y nos dirigimos hacia el imponente Rin. A su orilla encontramos un agradable y concurrido paseo lleno una de casitas de colores alineadas que parecen saludar al río que pasa ante ellas. Nos encontramos en el Fischmarkt, el antiguo mercado de pescado y una de las pocas zonas históricas que sobrevivió a los bombardeos. Estos edificios de estilo gótico tardío eran la vivienda de los pescaderos y sus almacenes. Algunas todavía conservan un sistema de polea que les permitía subir fácilmente los productos. En la actualidad, estas casitas acogen principalmente restaurantes y algún hotel. ¡Acércate a ellas si quieres probar alguna de las especialidades gastronómicas de Colonia!

Casitas del Fischmarkt con Groß St Martin al fondo
Casitas del Fischmarkt con Groß St Martin al fondo

Groß St Martin

A espaldas del Fischmarkt sobresale una torre que marca, junto con la catedral, el Skyline de la ciudad: la iglesia románica Groß St Martin. Se trata, sin duda alguna, de la iglesia románica más conocida de Colonia, y fue construida entre los años 1150 y 1240 sobre restos romanos. Emergiendo desde la nave central de la iglesia, la torre de base cuadrada se divide en cuatro torres más pequeñas que parten de sus esquinas y se afilan tratando de tocar el cielo. Debajo, unas galerías sujetas por arcos de medio punto terminan de dar forma al templo.

El interior también nos llama la atención, especialmente si lo comparamos con otras iglesias románicas que conocemos. Techos altos, más cercanos a lo que se vería durante el gótico, arcos de medio punto por todos lados (algunos de ellos policromados), mosaicos rodeando el suelo del altar y paredes casi vacías que enmarcan la belleza de las pocas obras de arte que esta iglesia contiene. ¿Mi favorita? El tríptico de la Adoración de los Reyes Magos. No olvides bajar al sótano de la iglesia, ya que está asentada sobre cimientos de origen romano. Aunque hay que pagar un precio simbólico por vistarlo vale mucho la pena, ya que te dejan un pequeño folleto explicativo de todos los restos (¡y en español!) para que entiendas todo lo que tienes delante.

Detalle de Mosaico en Groß St Martin (Colonia, Alemania)
Detalle de Mosaico en Groß St Martin (Colonia, Alemania)

Si te gustan las iglesias románicas, en Colonia estás de enhorabuena. ¡Hay 12 en toda la ciudad! Nosotros no pudimos visitarlas todas, pero si quieres conocer alguna más te recomendamos leer nuestro post donde te descubrimos algunos de los rincones secretos de Colonia. ¡Toma nota de todos ellos!

Museo del Chocolate

¿Qué te parece terminar nuestra visita con algo dulce? Por supuesto, la mejor manera de finalizar el día para cualquier goloso es hacerlo en el Museo del Chocolate, conociendo todo el proceso de elaboración de este manjar. Además, podrás recorrer un pequeño invernadero en el que verás el hábitat natural del cacao y la evolución de los envoltorios de este dulce a lo largo de la historia.

Para que el visitante se vaya con buen sabor de boca, al final del recorrido encontramos una fuente de chocolate donde podemos probar el resultado final de tanto trabajo. También podrás encargar tabletas de chocolate personalizadas con tus ingredientes favoritos y llevártelas tras una pequeña espera.

Si sabes alemán, también puedes apuntarte a uno de sus cursos o catas y aprender en primera persona todo acerca del chocolate. Y, por supuesto, su cafetería es un lugar perfecto para recargar fuerzas y subir considerablemente nuestro nivel de azúcar en sangre mientras vemos el imponente Rin.

¿Qué ver cerca de Colonia?

Si todavía te queda tiempo después de visitar Colonia te recomendamos disfrutar de un crucero por el Rin en dirección a Rüdesheim, Wiesbaden o a Mainz, disfrutando a lo largo del camino de distintos pueblecitos y castillos que a lo largo de siglos han controlado el río para evitar invasiones enemigas. Si tienes suficiente tiempo, aprovecha para visitar todas las ciudades que puedas. Aunque estas dos son unas de nuestras favoritas, hay muchísimas más que no tienen nada que envidiarles.

Si lo prefieres, otra opción es coger el tren en la misma dirección y disfrutar de un precioso trayecto que discurre al lado del río. Si tienes tiempo y quieres hacer un tour por la región puedes aprovechar para ir haciendo paradas en estas ciudades para conocerlas con calma. ¿Un consejo para aprovechar más el viaje? Si las conexiones te lo permiten, coge el vuelo de regreso desde Frankfurt después de visitar la ciudad. ¡Te encantará!

También puedes aprovechar para hacer una excursión a Aachen, antigua capital del imperio de Carlomagno. Nuestra recomendación es que hagas la excursión a Aquisgrán en tren desde Colonia, ya que es un trayecto corto y podrás disfrutar del trayecto sin preocuparte de no perderte y sin problemas para encontrar aparcamiento. Además, reducirás tu huella de carbono. ¡Son todo ventajas!

Sea como sea, Colonia es una ciudad en la que puedes disfrutar de cada rincón, que te sorprende en cada esquina con una iglesia, una fuente monumental, un museo o un mercadillo de navidad. Una ciudad que ha resurgido de sus cenizas tras quedar devastada en la Segunda Guerra Mundial y que muestra orgullosa la historia que, con mucho esfuerzo, han logrado mantener y recuperar.

4 Comentarios

  • Anónimo
    Posted septiembre 26, 2014 7:33 pm 0Likes

    Me encanta Colonia. Fui hace varios años en verano y volvería una y otra vez. Tomo nota de los mercadillos! 😉

  • Pepe
    Posted septiembre 27, 2014 8:50 am 0Likes

    Preciosos los mercadillos de navidad. Se respira un ambiente difícil de imaginar en España. Recomiendo ir en esa época del año, si no te importa pasar un poco de frío, claro.

  • Mis Destinos Pendientes
    Posted septiembre 27, 2014 10:36 am 0Likes

    Totalmente de acuerdo contigo, Pepe. Cuando estás en un mercadillo sientes que estás dentro de un cuento de navidad… Es algo tan mágico que compensa con creces el frío (y eso que yo soy muy friolera).

  • ENRIQUE
    Posted octubre 2, 2014 9:31 am 0Likes

    Hay muchos sitios que ver en Alemania y Colonia la veo muy atractiva, si no fuera por el frío de invierno

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