¡Cuánto tiempo sin pasar por aquí! Retomamos los posts con uno de esos lugares que enamoran desde el primer momento: Molina de Aragón. No te dejes engañar por su nombre y acompáñanos para conocer todo acerca de esta bella localidad.

¿Dónde está situado?

Seguramente, el nombre te habrá hecho imaginar que hoy nos desplazamos hasta Aragón, pero aquí es donde las apariencias engañan y el nombre de esta bella localidad nos miente. Molina de Aragón se encuentra situado en Castilla la Mancha, al norte de la provincia de Guadalajara.

Aún así, si planeas visitar Aragón y te enamoras de este sitio no debes desesperar, ya que se encuentra muy cerca (a apenas 100 km de Teruel y 150 km de Zaragoza).

Otros lugares de interés situados cerca de Molina de Aragón son Calatayud (a unos 80 km al norte), Alhama de Aragón (a unos 70 km, ya en la provincia de Zaragoza) o Sigüenza (también a unos 80 km, en este caso al oeste).

Un poquito de historia…

Lo más probable es que ahora mismo te preguntes los motivos por los que un pueblo llamado Molina de Aragón no está situado en Aragón, ¿verdad? El motivo es muy sencillo, y como suele ser habitual lo encontramos haciendo un breve repaso a su historia.

Los primeros años de historia de esta población son bastante aburridos. Por aquí pasaron sin pena ni gloria celtíberos, romanos, musulmanes… Pero Molina no conseguiría cierta importancia hasta la conquista del territorio por parte de Alfonso I el Batallador a principios del Siglo XII. Tras el otorgamiento de sus propios fueros (lo que suponía la creación de un señorío independiente), los Señores de Lara encargaron la construcción de diversos castillos, recintos amurallados, iglesias y conventos. En aquella época, todo esto supuso convertir Molina en una villa medieval con grandes privilegios. Para nosotros, la posibilidad de disfrutar de estas valiosas obras arquitectónicas.

A mitad del Siglo XIV, Enrique de Trastámara (Enrique II de Castilla, tatarabuelo de Enrique IV de Castilla y de Isabel la Católica) decide entregar este señorío a Bertrand du Guesclin, un militar francés que le ayudó a matar a Pedro I de Castilla (su medio hermano) y, con ello, ser coronado rey de toda Castilla. Esto no hizo ninguna gracia a los habitantes de Molina, que entregaron la ciudad a Pedro IV (rey de Aragón). En este momento, la ciudad deja de lado su viejo nombre (Molina de los Caballeros) y pasa a ser Molina de Aragón.

Apenas un siglo más tarde, los habitantes de Molina de Aragón tuvieron que volver a alzarse para evitar que Enrique IV entregara el territorio a uno de sus validos: Beltrán de la Cueva (el que se rumoreaba que era el padre biológico de la Princesa Juana, «la Beltraneja», de la que volveremos a hablar cuando os enseñemos Buitrago de Lozoya). Años después, y para atajar esta situación, Isabel la Católica concedió el privilegio de que Molina perteneciera siempre a Castilla (y así ha sido hasta nuestros días).

¿Qué ver en Molina de Aragón en 1 día?

Molina de Aragón es uno de esos lugares que se visitan fácilmente en tan solo un día, siendo también perfecto para hacer una breve parada en ruta. A medida que te acerques a esta bella población, empezarás a vislumbrar su gran Castillo, pero no queremos adelantarnos. Como siempre, te invitamos a seguirnos en una pequeña ruta a pie en la que recorreremos los puntos de interés más destacados, partiendo desde el corazón de Molina de Aragón: la Plaza España.

Iglesia de Santa María del Conde

A pesar de su (relativamente) pequeño tamaño, Molina de Aragón cuenta con un importante patrimonio religioso, acogido en sus numerosas iglesias y en el Monasterio de San Francisco. Por desgracia, muchas de ellas no mantienen su función religiosa, pero al menos se han mantenido en pie hasta nuestros días.

La primera iglesia que visitamos se encuentra situada junto al ayuntamiento de la localidad. Se trata de la Iglesia de Santa María del Conde, un templo cuyo origen se remonta al Siglo XII. Este templo fue mandado construir en estilo románico por Don Manrique de Lara, siendo el primero de la población. Por desgracia, en la actualidad no se conservan restos de esa primera construcción, sino de las obras realizadas en los siglos XVI y posteriores. Tampoco conserva su uso religioso, ya que en la actualidad alberga una sala de exposiciones y un salón de actos.

Iglesia de Santa María del Conde (Molina de Aragón, Guadalajara)
Iglesia de Santa María del Conde (Molina de Aragón, Guadalajara)

Castillo de Molina de Aragón

Nuestra próxima parada nos obliga a remontar la ladera de la montaña, hasta alcanzar la Fortaleza de Molina de los Caballeros (tal y como se la conocía en otra época a este Monumento Nacional), el castillo más grande de toda la provincia de Guadalajara.

Desde tiempos inmemoriales, esta colina ha sido un punto estratégico gracias a su posición dominante en el Valle del Río Gallo, entre Castilla y Aragón. Ya los celtíberos se asentaron en este lugar, fundando un pequeño castro sobre el que, posteriormente, se alzaría un alcázar andalusí.

El Castillo actual es fruto de la reconstrucción y ampliación realizadas en el Siglo XII. Analizando los restos, podemos imaginar que realmente debió ser impresionante en su momento de máximo esplendor. A pesar de que en la actualidad únicamente se conserven cuatro torres en buen estado, el Castillo de Molina de Aragón llegó a tener nada menos que ocho. El acceso a la fortaleza se realizaba atravesando alguna de las cinco puertas que la conectaban con el exterior. Para no extendernos demasiado, si os gusta la historia y el arte, os recomendamos leer este post para saber más acerca del Castillo de Molina de Aragón.

¿Eres un apasionado del cine clásico? En ese caso, es muy posible que este entorno te sea familiar. No en vano, fue uno de los escenarios elegidos para el rodaje de algunas escenas de «El nombre de la rosa». ¿Lo habías reconocido?

Castillo de Molina (Molina de Aragón, Guadalajara)
Castillo de Molina (Molina de Aragón, Guadalajara)

Torre de Aragón

Coronando la montaña sobre la que se alza el Castillo de Molina, encontramos la Torre de Aragón, una antigua torre vigía de planta pentagonal y tres pisos de altura, protegida por una muralla. Originariamente, este torreón se encontraba unido al castillo por un camino cubierto, hoy completamente desaparecido.

Nos encontramos ante uno de los edificios más altos de la Edad Media Castellana, una fortaleza inexpugnable que ningún ejército fue capaz de conquistar a lo largo de su larga historia. Más allá de su altura y su muralla exterior, hay un pequeño detalle (invisible desde el exterior) que lo hace todavía más resistente. A pesar de su planta pentagonal, el interior de la Torre de Aragón es cuadrado. Esto se debe a que los muros situados hacia el norte y nordeste son especialmente macizos y resistentes frente a posibles bombardeos.

Actualmente acoge en su interior un Museo de Interpretación, en el que conocer con mayor profundidad la historia de esta imponente fortaleza.

Prao de los Judíos

Regresamos al casco histórico de Molina de Aragón, pero antes de llegar a él hacemos una breve parada en el llamado Prao de los Judíos. Este yacimiento arqueológico fue ocupado desde la Época Califal (Siglo X) hasta los Siglos XVI-XVII, después de ser abandonado debido a la expulsión de los judíos.

Lo cierto es que, a pesar de que varias civilizaciones han pasado por aquí, la mayoría de restos visitables en la actualidad corresponden al periodo judío. Podríamos destacar cuatro grandes complejos: la Sinagoga (del Siglo XIII), un Gran Edificio Público situado junto a ella (que cumplía con diversas funciones, si tenemos en cuenta los restos encontrados en él), un área artesanal y un área residencial.

Iglesia de San Pedro

Volvemos a callejear por las estrechas vías de Molina de Aragón hasta llegar a la Iglesia de San Pedro, situada en la plaza del mismo nombre. Nos encontramos ante un templo originariamente románico, que sufrió diversas modificaciones hasta lograr, en el Siglo XVIII, su aspecto actual.

Su elemento más destacado es la espadaña de ladrillo macizo, de estilo mudéjar aragonés, que contrasta con la fachada inacabada. Aunque no debemos despreciar su bello retablo mayor, una obra de madera dorada y policromada que se remonta al Siglo XVIII.

Iglesia de San Pedro (Molina de Aragón, Guadalajara)
Iglesia de San Pedro (Molina de Aragón, Guadalajara)

Iglesia de Santa Clara

Seguimos visitando las iglesias de Molina de Aragón (¡ya te dijimos que tenía muchas!) y llegamos hasta la Iglesia de Santa Clara, un bello templo románico de principios del Siglo XIII. No te dejes engañar por su aparente austeridad y presta atención a los detalles de los capiteles que adornan su puerta y ventanas, así como a la elegancia de sus sencillas columnas. En el interior, alza la vista hacia las bóvedas de crucería. ¿Ves que tienen una ligera forma apuntada? ¡Es el estilo gótico asomándose mientras espera su turno!

Como curiosidad, te diremos que este templo no siempre ha estado consagrado a Santa Clara. Este nombre se le dio debido al convento de Monjas Clarisas al que daba servicio, siendo su nombre original Santa María por Pero Gómez, en honor del caballero que la mandó construir.

Vista exterior de la Iglesia de Santa Clara (Molina de Aragón, Guadalajara)
Iglesia de Santa Clara (Molina de Aragón, Guadalajara)

Otras Iglesias

Nuestra próxima parada es, como no podía ser de otra manera, ¡otra iglesia! En esta ocasión visitamos uno de los templos más modernos de Molina de Aragón, de estilo barroco. La Iglesia de San Felipe data de los siglos XVIII y XIX, y se encuentra junto al oratorio dedicado al mismo santo.

Pero estás muy equivocado si crees que estas son todas las iglesias con las que Molina de Aragón ha contado a lo largo de su historia. Por desgracia, algunas como la de Santa María del Conde (de la que ya hemos hablado antes) o la de San Miguel (hoy convertida en vivienda particular) ya no conservan su función original, por lo que no es posible visitarlas.

Palacios de Molina de Aragón

Justo frente al oratorio encontramos el Palacio de los Molina, una construcción renacentista en la que destaca el antiguo escudo de la ciudad, flanqueado por los escudos de Castilla y León. En la actualidad, acoge un hotel restaurante en el que reponer fuerzas.

Pero este no es el único palacio señorial que encontramos en esta población. Si callejeamos, podemos llegar hasta el Palacio del Virrey de Manila, la antigua residencia de Don Fernando de Valdés y Tamón desde su matrimonio con una joven molinesa. Se trata de un edificio de tres plantas, antaño conocido también como Casa de los Frescos, debido a una decoración hoy prácticamente desaparecida que representaba escenas de Manila y Filipinas. En la actualidad, su elemento decorativo más destacado es el gran escudo familiar policromado en oro.

Puente Viejo

Nos dirigimos a las afueras de la ciudad y atravesamos el Puente Viejo, una construcción románica que une el Monasterio de San Francisco (nuestra próxima parada) con el casco histórico de Molina de Aragón. Su estructura con tres arcos de medio punto, sencilla y bella a partes iguales, lo ha convertido en un icono de la ciudad, solo por detrás del Castillo de Molina de Aragón.

No dudes en dirigirte hasta aquí para poder tomar una de las fotos más conocidas de la ciudad: el histórico puente con el castillo al fondo. ¡Los dos símbolos de la ciudad unidos en una sola imagen! De hecho, es la imagen con la que empezábamos este post.

Monasterio de San Francisco

Nuestra visita se acerca a su fin, pero para finalizarla debemos cruzar el puente y dirigirnos al Monasterio de San Francisco, una construcción del Siglo XII que en la actualidad acoge el Museo Comarcal de Molina de Aragón.

A pesar de que pueda parecer que el museo se centra únicamente en la historia de la ciudad, la realidad es que se trata de un museo dedicado a la vida. A lo largo de la visita al Museo de Molina podemos descubrir una colección de minerales y fósiles, conocer la fauna que habita en la comarca y visitar diferentes exposiciones temporales que complementan su colección permanente. Todo ello enmarcado en un edificio histórico.

Vista exterior del Monasterio de San Francisco (Molina de Aragón, Guadalajara)
Monasterio de San Francisco (Molina de Aragón, Guadalajara)

Ermita de Santa Lucía

Nuestra última parada se encuentra apenas 300 metros ladera arriba. Visitamos la Ermita de Santa Lucía, un pequeño templo del Siglo XVIII o XIX junto al que los molineses celebran su «pequeña navidad» en honor a la Inmaculada Concepción. Todos los años, la víspera del 8 de diciembre suben hasta aquí, encienden una hoguera, rezan el rosario y cantan villancicos mientras disfrutan de mazapanes y turrones. Posteriormente, bajan a la Iglesia de San Pedro (en cuyo retablo encontramos también a la Virgen) y celebran a medianoche una especie de «Misa del Gallo», autorizada por León X mediante bula papal en 1518.

Pero si te hemos hecho subir hasta aquí no es únicamente por la ermita. Gírate y disfruta de la maravillosa vista panorámica que tienes desde aquí de Molina de Aragón y de su castillo. Este lugar es especialmente bello al atardecer, aunque nosotros tuvimos que conformarnos con verlo a plena luz del día. Aún así, te aseguramos que el pequeño esfuerzo bien vale la pena.

¿Qué ver cerca de Molina de Aragón?

Si te alojas en esta zona, hay algunas excursiones muy recomendables que puedes hacer para completar tu viaje y disfrutar más de esta región. ¡Toma nota de nuestras recomendaciones!

Ermita de la Virgen de la Hoz

A poco más de 10 km en dirección suroeste encontramos la bellísima Ermita de la Virgen de la Hoz, una visita imprescindible por su impactante entorno.

Este pequeño Santuario Mariano se encuentra ubicado en pleno Parque Natural del Alto Tajo, en medio del conocido como Barranco de la Hoz, moldeado a lo largo de los siglos por el río Gallo. A medida que te acerques a él, las formaciones rocosas de tono rojizo irán creciendo ante ti, dando la sensación de que la ermita es realmente pequeña. Una vez dentro del templo, no podemos dejar de sorprendernos por su sobriedad. ¿Pero acaso la belleza natural no es la mejor decoración posible?

Si te gusta el senderismo, podrás disfrutar de un paseo por el Barranco de la Hoz, llegando a diversos miradores que te permitirán conseguir una vista insuperable de este tesoro natural.

Ermita de la Virgen de la Hoz (Corduente, Guadalajara)
Ermita de la Virgen de la Hoz (Corduente, Guadalajara)

Castillo de Zafra

Situado a apenas 25 km de Molina de Aragón, el Castillo de Zafra es otra de las construcciones medievales que ningún viajero debería perderse. Nuevamente no debes dejarte llevar por las apariencias, porque la localidad extremeña de Zafra está bastante lejos de aquí (¡más de 600 km!). Para visitarlo deberás desplazarte hasta Campillo de Dueñas, una pequeña población de apenas 79 habitantes (según los últimos datos publicados).

El Castillo de Zafra nos sorprende por estar ubicado sobre una estrecha y escarpada franja rocosa. Su origen se remonta a una antigua construcción árabe que se situaba en este mismo lugar. Tras la reconquista por parte de las tropas cristianas, los Condes de Lara (Siglo XIII) decidieron alzar en este mismo lugar una fortaleza inexpugnable,

Si eres fan de las series, también es muy posible que este rincón te resulte familiar, ya que fue escenario de algunas escenas de la sexta temporada de Juego de Tronos. Por desgracia, su interior no es visitable, pero la Sierra de Caldereros (donde se encuentra situado) puede ser una buena manera de completar la visita.

Daroca

Nuestra última recomendación se encuentra a apenas 60 km al noreste de Molina de Aragón, ya en la provincia de Zaragoza. Se trata de Daroca, considerado uno de los pueblos más bonitos de todo Aragón.

Te animamos a visitar esta población amurallada, nuevamente repleta de iglesias, casas señoriales y mucha, mucha historia. Recorre la Ruta de las Murallas para conseguir las mejores vistas panorámicas de la ciudad, adéntrate en la Basílica de Santa María de los Sagrados Corporales para descubrir su baldaquino (imitación del que se encuentra en El Vaticano) o disfruta del arte mudéjar que encontrarás en la Casa de los Lunas o la Iglesia de Santo Domingo (considerada la primera de este estilo de Aragón).

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