Si hay una sensación que nos tiene enamorados, es ese pequeño «cosquilleo» en el estómago, que solo aparece cuando doblamos una esquina empedrada y nos topamos con un tesoro que parece habernos estado esperando durante siglos. Nos sucede en las calles de Covarrubias, mientras admiramos sus casas de entramado de madera, o en la imponente Sigüenza, donde los muros del Castillo y la Catedral recuerdan historias de reyes, reinas y fantasmas de otra época. En ese momento, el viaje deja de ser una simple suma de kilómetros para convertirse en un momento de conexión con la historia del lugar y con las personas que lo habitaron, un momento de aprendizaje vivencial único que nos permite sentir ese vínculo con el pasado.
Como ya sabrás si nos sigues desde hace tiempo, nos encanta viajar y descubrir el planeta de una forma consciente y sostenible. Aunque llevamos ya varios años intentando seguir un estilo de vida más responsable (avanzando poco a poco y aprendiendo a diario), el año pasado decidimos compartirlo contigo para animarte a dar el salto. Viajar de forma sostenible es posible, y queremos demostrarlo.
Como ya sabrás si nos sigues por redes sociales, el pasado 2 de mayo estuvimos presentes en el NewTravelerFest y no puedes ni imaginarte la experiencia tan brutal que vivimos. Fue un día intenso, lleno de debates y de charlas que nos hicieron reflexionar y replantearnos muchísimas cosas.
Aunque teníamos programados varios posts visitando algunas ciudades europeas, hemos decidido hacer un pequeño inciso y reflexionar sobre la situación que estamos viviendo estos días y cómo podemos, entre todos, seguir disfrutando del mundo cuando todo pase ayudando a nuestro país.

