Hoy te acercamos a uno de esos rincones que enamoran a primera vista (al menos así fue en nuestro caso): Heidelberg, una pequeña ciudad coronada por un castillo semi-derruido, bañada por el río Neckar y con casco histórico que no deja indiferente a nadie… ¿Quieres conocerla?

¿Dónde está Heidelberg?

Heidelberg es una pequeña localidad situada, tal y como decíamos en la introducción, a orillas del río Neckar. En concreto se sitúa en la región de Baden-Wurtemberg, en el suroeste de Alemania, muy cerca de la frontera con Francia. En esta región encontramos otras ciudades llenas de encanto, como Friburgo de Brisgovia, Karlsruhe o Mannheim.

Además, a menos de 10 km al norte encontramos ciudades como Frankfurt, Mainz (una de nuestras ciudades favoritas de la ribera del Rin) o Wiesbaden. Espira, ciudad de origen romano, se sitúa a tan solo 40 km al oeste. ¿No te parece una zona repleta de lugares interesantes?

¿Qué visitar en Heidelberg?

Empezamos a recorrer la ciudad para descubrirte todos los rincones que esconde. Ya sabes que nosotros somos fans de las visitas guiadas, ya que son la mejor manera de conocer la historia del lugar. Pero si tú prefieres visitarla por tu cuenta, aquí tienes toda la información que necesitas. Como ya sabrás, en un post anterior te hablábamos de todo lo que puedes visitar en el Castillo de Heidelberg (¡para nosotros esa visita ya se lleva 1 día ella solita!). Para no perdernos nada, empezaremos a recorrer la ciudad desde el lugar del que parte el Bergbahn: Kornmarkt.

Kornmarkt (Mercado de Grano)

Empezamos nuestra visita en la plaza Kornmarkt, antiguo punto de reunión para la compra y venta de productos agrícolas. Lo primero que te llamará la atención de este lugar es, sin duda, su vista del Castillo. ¡Es imposible no levantar la mirada! Disfruta con tranquilidad y, poco a poco, baja la vista hacia una plaza rodeada de bellísimos edificios.

En el centro de la plaza encontramos la estatua de la Madonna coronando una fuente. Esta escultura, erigida en 1718 por orden de los Jesuitas con intención de convertir a la población de la ciudad al Catolicismo, llama la atención por el contraste entre la sobria piedra y la ostentosa decoración dorada.

Si te fijas en el suelo, seguro que te sorprende ver una silueta marcada en el pavimento. ¿Te gustaría saber qué es? En el siglo XVI esta plaza albergaba un hospital dirigido por católicos, siendo esta silueta el trazado de la antigua capilla situada justo ahí. ¿Habías visto algo así?

Marktplatz (Plaza del Mercado)

A poco más de 100 metros del Kornmarkt encontramos la Marktplatz, centro neurálgico de la ciudad de Heidelberg. Aquí se encuentra la Iglesia del Espíritu Santo, la más importante de la ciudad, así como varios edificios y elementos de interés.

Herculesbrunnen (Fuente de Hércules)

Empezaremos por al fuente que se encuentra en el centro de la plaza. ¿Reconoces al personaje que corona esa columna? ¡Exacto! Es Hércules, el héroe griego más conocido por su fuerza. ¿Y qué hace Hércules aquí, si es un héroe griego? Para conocer el motivo debemos remontarnos en el tiempo una vez más. En este caso, viajamos hasta el año 1700. La ciudad de Heidelberg, al igual que otras ciudades del Palatinado, había sufrido una gran devastación durante la Guerra de los Treinta Años y la Guerra del Palatinado. Tras estas contiendas, los ciudadanos se comportaron de una manera ejemplar. Por ello, se les quiso rendir tributo con esta escultura, como homenaje a su fortaleza y esfuerzo en aquellos momentos tan complicados.

Debemos destacar que la estatua que vemos en la actualidad es una réplica de la original, conservada en esta misma ciudad en el Museo del Palatinado.

Herculesbrunnen con el ayuntamiento al fondo (Heidelberg, Alemania)
Herculesbrunnen con el ayuntamiento al fondo (Heidelberg, Alemania)

Iglesia del Espíritu Santo (Heliggeistkirche)

Nada más entrar en la plaza es imposible no dirigir nuestra mirada hacia este espectacular templo. Este edificio gótico, de arenisca roja, se empezó a construir sobre los restos de una antigua basílica románica en 1398, y desde ese momento ha sido testigo directo (y protagonista) de la convulsa historia de la ciudad.

Su sobrio interior, de blancos muros y altas columnas rojizas, ha acogido a lo largo de los siglos, y de forma alterna, a fieles católicos y protestantes. Aunque quizás el hecho más destacado de esta separación religiosa fuera 1706, momento en el que se partió en dos el templo para acoger los servicios religiosos de unos y otros. Esta barrera no se retiraría hasta 230 años después, momento en que la Iglesia del Espíritu Santo de Heidelberg pasó a ser únicamente protestante.

Al tratarse de la Iglesia de la Universidad, uno de los usos más importantes que acogía este templo era la famosa Biblioteca Palatina, una de las más importantes del renacimiento alemán. Fundada en la primera mitad del siglo XV, este importante archivo estaba compuesto por más de 5000 libros y 3524 manuscritos, siendo el preciado botín de guerra que se llevó consigo el conquistador de la ciudad. Siguiendo las órdenes del príncipe elector católico (Maximiliano de Baviera) este preciado tesoro fue entregado al Papa, no siendo devuelto a la ciudad hasta 1816. Aunque, por supuesto, no se devolvieron todos los documentos robados en guerra: únicamente 885 manuscritos regresaron a su lugar de origen. Originariamente, este edificio también acogía las tumbas de los Príncipes Electores del Palatinado. Desgraciadamente, a consecuencia de la guerra, solo se conservó el epitafio de Roberto II.

Iglesia del Espíritu Santo (Heidelberg, Alemania)
Iglesia del Espíritu Santo (Heidelberg, Alemania)

Hotel Zum Ritter St Georg (Casa del Caballero)

Justo frente a la iglesia, al otro lado de la Hauptstrasse, encontramos el actual Hotel Zum Ritter. Vale la pena pararse a admirar su fachada, ya que se trata de uno de los pocos edificios que logró sobrevivir a la guerra. No en vano, se considera uno de los edificios más impresionantes de estilo renacentista tardío que se conservan en toda Alemania.

Este edificio de finales del Siglo XVI se caracteriza por la bella ornamentación de su fachada, rematada por una escultura del Caballero San Jorge (que le da nombre) en su parte superior.

Plaza de la Universidad

Seguimos paseando por la Hauptstrasse, una calle llena de tiendas y restaurantes, hasta llegar a la zona donde se ubican los principales edificios de la antigua Universidad de Heidelberg.

Sabremos que hemos llegado en cuanto veamos una amplia plaza con una fuente coronada por un feroz león, símbolo del Electorado del Palatino. Se trata de uno de los puntos de recogida de agua más importantes de la ciudad en otros tiempos, por lo que a pesar de su aparente sencillez tiene una importancia histórica innegable.

Pero este lugar no siempre ha sido una plaza como la que vemos en la actualidad. En este mismo lugar se ubicaba antiguamente el convento de la orden agustina en el que el fraile Martín Lutero defendió, el 26 de abril de 1518, sus 95 tesis. Fue aquí donde se considera que se inició la Reforma Protestante, siendo un lugar destacado en la historia del cristianismo.

En 1693 se derruyó el antiguo convento, dejando lugar para lo que sería la futura Paradeplatz (hoy, Plaza de la Universidad). Tristemente, el 17 de mayo de 1933, una semana después de la famosa quema de libros de la Bebelplatz, los nazis repitieron este acto en este mismo lugar.

Plaza de la Universidad (Heidelberg, Alemania)
Plaza de la Universidad (Heidelberg, Alemania)

Antigua Universidad de Heidelberg

Si por algo es conocida Heidelberg, además de por su impresionante castillo, es por su Universidad. Se trata de una de las universidades más antiguas del mundo todavía en funcionamiento (de hecho, fue la primera universidad fundada en toda Alemania, y la tercera del Sacro Imperio Romano Germánico).

Aunque los inicios de esta institución se remontan al siglo XIV, gracias a la acción de Roberto I, el edificio que vemos frente a nosotros se empezó a construir en 1712. Esta construcción barroca, caracterizada por su sencillez el contraste de los detalles rojos con su clara fachada, acoge en la actualidad el Museo de la Universidad. En su interior, como no podía ser de otra manera, se repasa la historia de esta institución.

Pero si hay una estancia que destaca entre todas las demás es la impresionante Aula de la Antigua Universidad. Durante años, este espacio situado en la primera planta del edificio acogió clases y seminarios, tomando su aspecto neorrenacentista actual en el año 1886. El nuevo diseño incluía grandes pinturas y bustos que honraban a los fundadores de la universidad, así como a sus benefactores y sus académicos más destacados. En la actualidad, esta sala se utiliza para ceremonias académicas, pero también acoge otras actividades como seminarios y conciertos.

Studentenkarzer (Cárcel de estudiantes)

Justo detrás del edificio de la Antigua Universidad encontramos la Cárcel de Estudiantes de la Universidad de Heidelberg. ¿Cómo? ¿Una cárcel en la universidad? ¡Por supuesto que sí!

A lo largo de sus primeros 500 años de vida, la Universidad de Heidelberg tenía su propia jurisdicción. Por ello, en 1778 inauguraron su propia cárcel, donde entraban en prisión los estudiantes que habían cometido los “Kavaliersdelikte” (entre los que se contaba, por ejemplo, el escándalo público, la participación en duelos o la falta de respeto a las autoridades). Estos delitos menores eran bastante habituales entre los honorables caballeros que acudían a esta institución educativa, por lo que la universidad tomó medidas para evitarlos.

¿Cuáles eran las penas que cumplían aquí los estudiantes? Según la gravedad del delito cometido, entre tres días y cuatro semanas. Eso sí, estar en la cárcel no era motivo para dejar de estudiar. Durante la detención los estudiantes tenían permitido salir únicamente para ir a clase, teniendo que regresar a ella tan pronto como ésta terminara. De hecho, existe una puerta que conecta directamente la cárcel con la universidad para que no pudieran escapar. Durante el periodo de encarcelamiento, los estudiantes se entretenían jugando a las cartas y pintando las paredes que les rodeaban. Tenían permitido visitar a compañeros encarcelados en otras celdas, así como recibir comida y cerveza del exterior (salvo durante los dos primeros días). Si querían usar almohadas, sábanas o mantas debían pagar por ellas o traerlas de fuera.

En 1914 la Cárcel de Estudiantes de la Universidad de Heidelberg dejó de funcionar como tal, pero estas pinturas y graffitis siguen decorando sus paredes, atrayendo a numerosos turistas cada año. ¿Qué motivos vemos en estos dibujos? Principalmente, escudos de armas de las asociaciones de estudiantes a las que pertenecían, las siluetas de compañeros de encierro y algunos comentarios humorísticos. Seguro que te llama la atención ver algunos nombres como “Sanssouci” o “Palais Royale” a la entrada de algunas celdas. ¿Quieres saber el porqué? Porque se trataba de las celdas más pequeñas y, por tanto, más privadas de esta cárcel de alto standing.

NOTA: Ten en cuenta que la entrada de la Cárcel de Estudiantes es combinada para varios edificios de la universidad, incluyendo el Museo de la Universidad y el Aula. Mucha gente no lo sabe y pierde la oportunidad de visitar todo.

Jesuitenkirche

Nuestra siguiente parada es la Jesuitenkirche, situada a apenas 100 metros. Lo primero que llama la atención al atravesar su puerta es su luminosidad, debida en gran medida a sus grandes ventanas y sus blancas e impolutas paredes. A pesar de ello, debemos tener en cuenta que el aspecto actual no es en absoluto el original del Siglo XVIII. Para imaginarla en el momento de su construcción deberíamos eliminar la torre (añadida en el siglo XIX) y decorar abundantemente su interior. Por desgracia, de su interior barroco únicamente se ha conservado el retablo del altar.

Jesuitenkirche (Heidelberg, Alemania)
Jesuitenkirche (Heidelberg, Alemania)

Biblioteca de la Universidad de Heidelberg

Seguimos paseando en dirección sur y, rápidamente, vemos a lo lejos un enorme edificio de arenisca roja ricamente decorado: ¡la Biblioteca de la Universidad!

Este gran edificio, de estilo manierista alemán combinado con Jugendstyle, se construyó a principios del Siglo XX sobre los terrenos de un antiguo monasterio. Su fachada está repleta de esculturas y ornamentos vegetales, con detalles dorados que resaltan sobre el color de la piedra y bien justifican una visita a esta parte de la ciudad. A pesar de ello, no te recomendamos acceder a su interior, ya que se trata de una biblioteca moderna todavía en uso.

Pero préstale atención a la bella decoración de su exterior… Te recomendamos parar un momento a admirar la puerta principal. ¿Quieres saber qué representan esas esculturas? Por un lado tenemos a Prometeo, quien según la leyenda fue el responsable de entregar a los humanos el fuego y el conocimiento. Por otro lado, una madre y su hijo simbolizan el legado de conocimiento que una generación deja a la siguiente. Obviamente, en la fachada tampoco podían faltar el escudo de armas de Baden y el retrato del príncipe elector (sobre las ventanas). ¿Cómo iba a peder la oportunidad de plasmar su rostro en tan bello edificio?

Peterskirche

Justo frente a la biblioteca vemos una pequeña iglesia, la Peterskirche, la más antigua todavía en pie de toda la ciudad (se cree que construida en el siglo XII). Desde el Siglo XIV, este templo ha estado íntimamente relacionado con la Universidad de Heidelberg. De hecho, uno de sus fundadores fue enterrado aquí (aunque la tumba no ha llegado hasta la actualidad).

Su interior es, al igual que otras muchas iglesias alemanas, austero pero bello. Blancas paredes decoradas con detalles rojizos y rematadas por algunas pinturas. Si lo deseas puedes subir a la torre, desde donde podrás disfrutar de una preciosa vista del castillo y el casco histórico.

Brückenaffe

Después de tantas visitas a monumentos ya nos apetece un buen paseo al aire libre, por lo que nos dirigimos hacia el río. Nuestro siguiente objetivo es el Alte Brücke (el Puente Viejo), pero justo antes de empezar a atravesarlo nos encontramos con una simpática estatua que llama nuestra atención. Se trata del conocido como Brückenaffe (literalmente, el mono del puente”), una curiosa estatua que cuenta con este animal como principal elemento. Aunque esta escultura de bronce data de 1979, debemos remontarnos al siglo XV para conocer las primeras referencias a una escultura de este tipo en este mismo lugar.

Pero, ¿qué pinta un mono en Heidelberg? Por supuesto, este animal es simplemente un símbolo. Su desnuda retaguardia simboliza la fealdad y la maldad. El espejo situado en su mano izquierda (aunque alguna gente lo confunde con un escudo) simboliza la vanidad. Mientras tanto, el pobre animal se defiende con su mano derecha del mal de ojo.

Al igual que muchas otras estatuas, el Brückenaffe tiene su propio ritual. Si deseas prosperidad, no olvides pasar tu mano por el espejo. Si tu sueño es volver a Heidelberg deberás acariciar los dedos de su mano derecha. En cambio, si tu mayor deseo es tener una gran descendencia, deberás acariciar los ratones situados junto al mono. ¡Cuidado no te líes y pidas al travieso mono algo que no deseas!

Brückenaffe (Heidelberg, Alemania)
Brückenaffe (Heidelberg, Alemania)

Alte Brücke

Justo en este mismo punto encontramos el Alte Brücke, sustituto de los antiguos puentes de madera que cruzaban el Neckar en este punto. Se trata de una obra de ingeniería del Siglo XVIII, considerado uno de los últimos puentes clásicos de piedra.

¿Ves esas grandes torres blancas y rojas? Se trata de la Puerta del Puente, ya que justo aquí se situaba una de las entradas a la ciudad a través de las murallas. Cruzando a la otra orilla vemos dos grandes estatuas: una en recuerdo del Príncipe Elector Carlos Teodoro, quien mandó construir el puente; y otra dedicada a Minerva, diosa griega de la sabiduría y las artes.

Philosophen Weg

El principal motivo por el que cruzamos al otro lado es para recorrer el famoso Camino de los Filósofos. Tradicionalmente, filósofos y profesores de la universidad venían a este lugar para debatir acerca de diversos temas mientras disfrutaban de unas encantadoras vistas del Neckar.

Y justamente esas vistas son la razón de nuestra visita. Te recomendamos recorrer con tranquilidad este bello sendero, disfrutando de la naturaleza que lo rodea y de las magníficas vistas panorámicas de Heidelberg y su castillo. ¡Te aseguramos que el esfuerzo merece la pena!

Si te queda tiempo… Thingstaate

Si después de este largo paseo todavía te queda tiempo en Heidelberg, te recomendamos visitar el Thingstaate. Tras este nombre tan extraño encontramos un antiguo anfiteatro con capacidad para nada menos que 20.000 personas construido en 1935 en la llamada Colina de Los Santos. Se trata de un gran ejemplo de arquitectura nacionalsocialista, actualmente usada en verano para acoger conciertos al aire libre.

En esta misma colina también podrás disfrutar de los restos de las abadías de San Esteban y San Miguel, con unas impresionantes panorámicas Del Valle del Neckar. Pero creemos que para un día todo lo que hemos visto es más que suficiente. ¿O quieres que te contemos más?

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